El señor de los golazos
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Belluschi volvió a brillar y metió un doblete de lujo para darle otro triunfo a River. Con un toque preciso y un fierrazo delicioso abrió y cerró el partido, y se consolidó como el goleador del equipo. Goloso.
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La sonrisa y el grito por ese “Belluuuschi, Belluuuschi«” con que lo despidió la gente. Jugó por el 225, ya que debe una fecha por la roja ante Estudiantes.Â
SANTIAGO GOMEZÂ santiagogomez@ole.com.ar
Ilógico? Para nada. El tipo es distinto. Por su look y por su forma de jugar. Por la gravitación que ejerce entre los suyos y por el jeroglÃfico que representa para los rivales. Porque está tan atento para cubrir la subida de Ferrari y clausurar el lateral como para recibir, desnivelar y poner a su equipo en posición de ataque. Es diferente porque cuando el partido no se abre o Lanús al fin parece que engrana, él le pone el pecho. Y también el pie derecho. Por eso Fernando Belluschi es único. Ah, sÃ, y porque con un toque exacto o con un fierrazo, sus goles son golazos.
Dos hizo el Pelado. Importantes los dos. Fundamentales para levantar y bajar la cortina del partido. Pero como hace una semana, cuando le hizo pelo y barba (y bigote, obvio) al Vélez de La Volpe, después de una actuación asà resulta más tentador analizar la calidad que la cantidad de los goles de Belluschi. ¿Qué elegir, entonces? ¿Esa preciosura, tras picar al vacÃo, bajar el centro-asistencia de Ferrari y, con la cara interna del botÃn, acariciarla por abajo de Bossio junto al palo derecho? ¿O esa maravilla desde afuera del área, luego de acomodarla con el pecho y ponerle el corazón para clavársela arriba al arquero de Lanús? Una decisión difÃcil. Y más si se amplÃa la posibilidad de elección. Porque lo del ex Newell’s ya dejó de ser una casualidad desde hace rato. Y la prueba es que ninguno de los seis goles que metió hasta ahora en el Apertura fue un gol asà nomás. SÃ, todos valieron uno, pero todos contaron con ese destello de belleza que obliga a despegar el traste del asiento y dejarse encantar.
Estudiantes fue el primero en sufrirlo: porque el Pelado la puso profunda para Ruben, fue a buscar la devolución y apenas recibió, le dio tres dedos y la clavó abajo mucho antes de que el Cholo Simeone llegara a sacarse el cuchillo de los dientes… El zurdazo que rebotó en el travesaño (con un caño previo delicioso), la volea, otra vez de zurda, y la vaselina de derecha que dejó a Peratta con los brazos cruzados listo para la foto de hombredeolébajoelbrazo en el 5-0 a los de Liniers, también llevaron destino de cuadro. Y volvieron a posicionar al Rasta como un jugador fuera de serie.
Rendidor 100%, ayer Belluschi no hizo más que ratificar que Passarella acertó al pedir el artÃculo 225 (por la lesión de Falcao) para que pudiera recibir a Lanús. Cada vez más aplicado en una posición, la de volante izquierdo, en la que nunca se sintió del todo cómodo, el Pelado demostró nuevamente que River es otro si él se engancha. Quizá sin el protagonismo que le asignaba el jugar sin enlace o justamente con él como primera guitarra, pero sà con la participación exacta como para volver a escuchar aquel “Belluuuschi, Belluuuuschi” con que lo reconocieron los hinchas.
“Me gustarÃa que el fÃsico me diera para jugar de 9″, repitió más de una vez. Y aunque sólo él sabe con exactitud qué siente, desde afuera no parece faltarle nada. Tal vez porque en las Inferiores de Newell’s despuntó ese vicio de pararse más cerca del arquero rival y perfeccionó sus movimientos, hoy no tiene mucho para envidiarles a los delanteros. Al contrario, posee olfato, una pegada de cuento, el cambio de velocidad preciso y la inteligencia para decidir antes que el resto dónde y cuándo puede lastimar más. Asà lo sufrió Lanús y asà se fue entre aplausos. Sin la contextura fÃsica que tanto anhela, pero con dos golazos abajo del brazo y el gustito extra de ser el goleador de un River que -junto con Independiente- es el que más la metió en el campeonato.
¿Lógico? Para nada.
Fuente: Ole.com.ar