La carrera por el arco
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Carrizo se entrenó por primera vez y empieza a meterle presión en serio al Kaiser. Ojeda, quien confía en su momento, dijo que “está en mí sobrellevar la presión”.

JP estuvo en Ezeiza con los que no jugaron ante Racing.
SANTIAGO GOMEZ santiagogomez@ole.com.ar
Fue sólo un gesto, pero de los que dicen mucho. Como si fueran un cierre, pasó los dedos índice y pulgar de su mano derecha por sobre sus labios. Y ahí, Daniel Passarella abrió el juego. Las cámaras se habían apagado y el off de récord era la posibilidad de saber un poco más sobre el pensamiento del técnico, que había anunciado que no tenía definido si Juan Marcelo Ojeda seguiría como titular o el regreso de Juan Pablo Carrizo podría modificar el escenario. Pero ni así hubo caso: el Kaiser selló su boca. Justo el mismo día en que el ex Central acababa de demostrar que la responsabilidad no lo achica. Justo 24 horas antes de que JP volviera a entrenarse con el plantel. Justo cuando empezaba a escribirse otro capítulo de la carrera por el arco.
Antes de las 9, con cara de dormido, Carrizo arribó al predio de Ezeiza. Imaginaba que iba a ser el día para reencontrarse con viejos amigos, sí, y también para charlar sobre el futuro con el DT. Aunque, esto último, no pudo ser, ya que Passarella no estuvo. Igual, el arquero no perdió el tiempo. Y consciente de que si algo le falta hoy para aspirar a la titularidad son minutos de fútbol, rápidamente se puso a las órdenes de Pitarch en el picado entre los que no jugaron ante Racing y la Reserva. Claro, tuvo que esperar su turno, ya que Daniel Vega fue al arco para los profesionales y Bernardo Leyenda ocupó el de los pibes. Recién cuando arrancó el segundo tiempo (se jugaron dos de 30 minutos), Pichi ingresó por Leyenda. Y ahí sí, demostró que sus reflejos están intactos pese a no compartir una práctica con un plantel desde hacía 51 días: la última había sido el 14 de julio, en Maracaibo y con la Selección, ya que por los problemas de papeles nunca lo pudo hacer en Lazio.
En el Monumental, haciendo trabajos regenerativos junto con los titulares, Ojeda no perdía la calma. Para nada. Y hasta en charla con Radio Mitre aseguraba que “la vuelta de Juan Pablo es buena noticia para el plantel y queda en mí saber sobrellevar esta linda presión”. Y también dejaba en claro que las dudas de Passarella no lo afectaban: “El me dio la confianza de entrada y ahora me queda a mí responderle. Y estoy muy bien”. Tanto como para a partir de hoy, cuando ambos arqueros se reencuentren en Núñez, comenzar a pelear en serio por el arco de River.
Fuente: Ole.com.ar
