Centrales de inteligencia
Publicado por River Plate | Tagged as: River Plate
Tuzzio y Lussenhoff, los nuevos líderes del plantel, no sólo negocian los premios: también deciden cuándo se atiende a los medios y les cobran multas a los rebeldes.
PABLO CHIAPPETTA pchiappetta@ole.com.ar
Eduardo, ¿puedo hablar, no?” Eduardo es Tuzzio y su interlocutor no es uno de sus hijos ni un empleado. Es un compañero, reconocido integrante del plantel de River, que durante una charla informal con un periodista durante la gira por Corea, se incomodó y pidió permiso apenas vio cerca a uno de los nuevos líderes del plantel de River.
Centrales de inteligencia, Tuzzio y Lussenhoff son hoy las caras visibles de la autoridad dentro del vestuario. No sólo se encargan de discutir los premios (en ese caso, junto con Belluschi, Ponzio y Ferrari) sino también de imponer rigurosos códigos en cuanto al contacto con los medios.
Esos códigos incluyen desde hablar sólo el día de la semana que “el plantel” (o sea, ellos) lo determine hasta imponer multas (con la venia del DT) que trepan hasta los 400 pesos para los que no cumplan con la democrática medida. Aleccionados hasta el cansancio (no es casual que sólo el novato Sixto Peralta se comportara con normalidad luego del amistosos con la CAI), los jugadores acatan sin chistar. Y chistando también: de hecho, uno de los más chicos ya se les plantó fuerte, por más que acumule unos pocos minutos en la Primera. “Desde que se fue Gallardo, acá no hay líderes”, les trasladó el pensamiento de varios.
Entre los pibes y los de mayor experiencia no hay nada más que una diferencia generacional. La distancia en los usos y costumbres se trasladó a un trato cotidiano que esta vez, por caso, no incluyó rapados para los que cumplieron con su primera pretemporada en Corea. Pero la situación es más preocupante aún: si se repasa la composición del plantel se puede notar que los que siguen en la línea de sucesión son Rosales, Nasuti, Gerlo o un Ortega que hoy está más preocupado por su situación personal.
Passarella mira atentamente la situación interna. Y los dirigentes relojean la situación externa, a esta altura ya crónica. Ellos piensan que un nuevo jefe de prensa ayudará a encauzar la situación. Aunque tienen otra urgencia para evitar el incendio: que al menos hablen en la cancha.
Fuente: Ole.com.ar
