En una práctica hiperdistendida, los jugadores mostraron que están encendidos para lo que se viene. Y aunque al Millonario no lo consideren candidato, les sobra confianza para dar el batacazo en este torneo.

FEDERICO DEL RIO  fdelrio@ole.com.ar

Hay otro clima, otro ambiente, otra energía. Se nota en las caras de los jugadores y en las de los integrantes del cuerpo técnico. Se refleja en los gritos del profe Kohan para felicitar a Ponzio por una chilena y en la respuesta del volante haciendo señas de que no está para esas cosas y que le quedó la espalda a la miseria. Si hasta después de tanto frío y cielo gris, Passarella abrió las puertas a los medios y justo salió el sol como para que todo se viera aún mejor. Están entusiasmados, confiados, subidos todos a un mismo barco, al que en cinco meses deben llevar hasta una vuelta olímpica (porque si no, lo mejor será dejarlo anclado lo más lejos posible del Río de la Plata…).

“Vaaamos”. La orden del PF, con el entrenamiento consumido, hizo que los jugadores salieran disparados hacia un arco. Ninguno de los jugadores terminó con el pecho en la tierra pero ganas no les faltaron. Recién este domingo River empezará a caminar en el Apertura que no anunció al equipo de Passarella en su marquesina principal. Sin embargo, en Núñez no existen problemas de cartel ni celos de vedettes. Todo lo contrario.

Por más que los ignoren, los jugadores creen lo contrario. “Más allá de lo que se diga, nosotros somos conscientes de que somos candidatos. Nos sentimos candidatos”, remarca Leonardo Ponzio, uno de los abanderados del discurso positivo, de la mirada con final feliz, que ya contagió hasta los que apenas tienen días en el plantel. ¿No, Roly? “Sí, sé que existe la necesidad de ganar un campeonato y vamos a tratar de que esa presión nos juegue a favor”.

Está claro que la vuelta olímpica es una obsesión para este plantel que debe cargar con el peso de tres años sin que River festeje un título. También lo es para los integrantes del cuerpo técnico que, con el Kaiser a la cabeza, hipotecaron su futuro por lo que ocurra pura y exclusivamente desde el domingo hasta el final del año. No habrá excusas ni perdones. Vista así, parece una situación dura, pesada y complicada. Real mente lo es. Sin embargo, el grupo se convenció de que lo mejor es no pensar en todo eso, para ir con la cabeza despejada a lograr el objetivo. “Los primeros que queremos ganar algo somos nosotros”, explica Augusto Fernández para bajarle los decibeles a la ansiedad de los hinchas que durante la primera parte del año silbaron, y con mucha razón, al equipo. “La gente nos va a evaluar y nos va a apoyar cuando vea que las cosas están bien. No me importa que hoy no nos den como candidatos. Si arrancamos bien, en dos o tres fechas todo el mundo nos va a colgar la chapa”, se suma Matías Abelairas.

Así, las patas de la mesa parecen acomodarse todas a la misma altura. Los jugadores quieren reconciliarse con los hinchas, los dirigentes cumplen con los pedidos de Passarella y el cuerpo técnico se muestra compinche de sus futbolistas, que a la larga los llevarán a la gloria o a Devoto. Se nota un clima diferente. Todos se preparan para la vuelta. La vuelta al fútbol y la olímpica… Amén.

Fuente: Ole.com.ar

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