“La manera en que clasificamos me hizo emocionar”, contó Ortega luego de una semana convulsionada, que se calmó con un triunfo que le dio aire a Passarella.

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 Abrazo de contención, el domingo. Pura bronca, el jujeño vio la roja y el Kaiser lo consoló.

FEDERICO DEL RIO  fdelrio@ole.com.ar

Esos nueve minutos que transcurrieron entre el segundo gol de Botafogo y el empate transitorio de Falcao eran apenas un bocadito de lo que se estaba por venir. Un Monumental en llamas, con los hinchas insultando a los dirigentes, al técnico y a los jugadores, con los policías ya instalados en el hall para evitar otra manifestación popular y con la sensación de que la eliminación en la Copa dejaba a Passarella al borde del abismo.

Pero todo cambió de golpe. Apareció la actitud que tantas veces faltó y River fue un equipo con huevos, que ganó y se clasificó. Que transformó en una realidad el mensaje que bajó el técnico (”hay que tirar todos para el mismo lado”) en la reunión del martes dentro del vestuario. Que logró cambiar aquella sensación de vergüenza que desnudó Ortega tras el humillante 1-4 frente a Tigre por orgullo. “La manera en que clasificamos me hizo emocionar, fue increíble”, resumió el Burrito, el ídolo, el estandarte futbolístico de este equipo, el referente que siempre sale a respaldar al Kaiser, al que fue a abrazar en el festejo del agónico gol de Falcao.

Los cuatro goles a favor de la noche del jueves lograron enterrar los cuatro que había convertido Tigre el domingo. Claro que mañana River deberá estirar la racha de victorias en el Monumental si no quiere que todo el ambiente vuelva a revolucionarse como pasó desde el momento en que Passarella decidió darle la titularidad a Carrizo y mandar al banco a Ojeda. Esa determinación no cayó bien en el plantel y el malestar se potenció con la derrota ante los de Cagna.

Por eso, tras la práctica del martes el Kaiser juntó a la tropa y se puso firme. Primero pidió que el que tuviera algo para decir lo hiciera ahí adentro, aclaró que nadie tiene el puesto asegurado y cerró con un discurso de unidad. El mensaje llegó a esos jugadores que con garra le dieron un poco más de aire para su continuidad en el banco de River. La eliminación hubiera potenciado al máximo la importancia del superclásico del próximo 7 de octubre. Ahora, si bien no es un partido más, ante un traspié contra Boca que lo dejaría lejos de la lucha por el Apertura, aún estará la ilusión de lograr la Sudamericana y así cumplir con la promesa de ganar un título en este semestre para poder continuar en su cargo.

“Lo importante es que pasamos”, resumió Ortega con sinceridad, remarcando que había un fin para cumplir sin importar las formas. Y así será hasta el final porque River camina sobre una peligrosa cornisa que no le da lugar a un traspié.

Fuente: Ole.com.ar

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