por Elio Rossi, Fox Sports International

Ni la Promoción de Racing ni la goleada de Boca. Tampoco el descenso de Olimpo. Menos el de los sanjuaninos. Ni siquiera los pases del goleador Cvitanich o de Rodrigo “pifio el 60 por ciento de las posibilidades” Palacio al fútbol europeo. Es Ortega quien se roba todos los comentarios eclipsando, incluso, el título mismo de River. ¿Irreversible? De ninguna manera.

Dicen que Ortega llegó en condiciones de deterioro inimaginable el sábado por la mañana a la concentración de River.

Dicen que hubo desesperados intentos por despertarlo durante toda la jornada. Esos intentos cayeron en saco roto hasta casi las siete de la tarde. Había pasado un poco menos de 12 horas desde su arribo en condiciones, repito, impresentables.
Como analista en fútbol, Elio Rossi ha comentado todos los mundiales desde México 86 hasta Alemania 06 tanto en radio como televisión, además de su aporte en columnas de opinión en diarios argentinos. A su vez, acumuló experiencia en todas las ediciones de la Copa Libertadores de América y la liga argentina en los últimos 30 años. Actualmente es columnista exclusivo de Fox Sports.

Dicen que se produjo un diálogo entre Diego Simeone y Ariel Ortega.

Palabras más, palabras menos, el domingo antes del mediodía:

S: “Ariel, yo te doy la 10, la capitanía, el liderazgo y todo lo demás en tanto vos nos devolvés a mí y al grupo. Pero si no estás en condiciones, no podés jugar”. O: “Cholo, no seas vigilante, no me hagas esto. Mañana hablamos, pero dejame jugar el partido… es el último”, en tono casi suplicante.

S: “No. Así no. Lo que te propongo es que vengas con nosotros; entrás a la cancha con el trofeo del campeonato, pero vas al banco”. O: “No, por favor. No me hagas esto. Dejame jugar”.

S: “Ariel, no estás en condiciones. Y además, si te pongo, creo un precedente muy malo para el grupo. Así no. Lo lamento”. O: “Si no juego, no voy”, inflexible, el “Burrito”.

S: “No vengas. Ahora se lo comunico al grupo”.

De inmediato, y poco antes del almuerzo, el DT de River contó, más o menos textualmente, lo que había ocurrido.

Dicen que obtuvo el visto bueno del equipo.

Seis (6) fueron los partidos que River jugó por el campeonato sin Ortega y River… los ganó.

Dos (2) fueron las derrotas de River en el campeonato: Boca y Central. En ambos perdió con Ortega en el campo.

Estuvo, Ortega, en todos los empates.

Con Ortega, en síntesis, jugó 13 partidos: ganó 7, empató 4 y perdió dos.

Ocurre que quedó la sensación de que fue fundamental para el equipo por ese par de “pases-gol” que hizo en los partidos ante Colón de Santa Fe (a Villagra) y Olimpo de Bahía Blanca (a Buonanotte).

Y porque Ortega es, para el hincha de River, insustituible. Una historia de amor incondicional, como las verdaderas historias de amor.

¿Cómo resolver el dilema?

Simeone, supongo, no pondrá a Aguilar ante la extrema decisión de “él o yo”. Es lo suficientemente inteligente como para exponerse a un “él”.

Ortega no está en condiciones de plantear esa alternativa.

Y Aguilar quiere que ambos se queden.

Aunque muchos supongan imposible la convivencia entre ambos, yo la veo absolutamente factible.

Eso sí, será bajo los “preceptos” de Simeone. Es decir, Ortega jugará si llega en condiciones a la concentración. Y sino, esta nota se repetirá cada vez con más frencuencia.

Fuente: FoxSports

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