Entró por Peralta y, previsible, se lo vio lento y sin ritmo.

JORGE LOPEZ  jorgelopez@ole.com.ar

Al jujeño le van a ir subiendo las cargas de a poco.

Sixto o no Sixto? No Sixto, y a la cancha Ortega. O sea, no Sixto y no Sixto. ¿Tanto se lo extrañó a Peralta? No, al que se lo extrañó fue a Ortega. Si bien era previsible después del tratamiento contra la adicción al alcohol que hizo en Chile, con cargas progresivas de trabajo sobre el lomo pero sin pretemporada, al Burrito le costó entrar en ritmo en esa media hora que estuvo en la cancha.

Tirado atrás, como enganche delante de Etchemaite y Falcao, el jujeño jugó a media máquina, sin exigirse demasiado porque era su primera práctica de fútbol en serio y porque no está al mismo nivel físico que el resto. Pero como la pelota no deja de tentarlo ni cuando juega en el cuadro por cuadro y alrededor las imágenes le pasan a velocidad, varias veces se entretuvo con la bocha en los pies y eso derivó en la generación de una sucesión de contraataques rivales

También sin confianza, los pies no le respondieran a las órdenes de su cabeza. ¿Conclusión? Falló en la mayoría de los pases que dio. A su favor estuvo el hecho de que nunca dejó de pedirla y, entre tanto error, hizo un pase de magia: habilitó a Etchemaite en una contra y el pibe, con un derechazo cruzado y potente, hizo que el arquero se luciera para la foto.

Fuente: Ole.com.ar

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