Aunque en la última temporada apenas hizo un gol en México, el Roly Zárate es el goleador que podría llegar al Millo. A Passarella siempre le gustó y hay gestiones.

FEDERICO DEL RIO  fdelrio@ole.com.ar

El delantero tuvo ofertas para ir a Colón o al fútbol de Qatar junto con su hermano Mauro.

La salida de Ernesto Farías dejó varios dolores en Núñez que no se solucionan con una aspirina. Mientras a los dirigentes les cayó como una patada al hígado el plantón del Tecla al Toluca para irse al Porto porque los hizo quedar mal con el presidente del club mexicano, a Passarella aún le cuesta encontrar el nombre del reemplazante. Más allá de los hombres de área que tiene en el plantel (ver Los 9…), el técnico pretende sumar a otro goleador. Y de tanto pensar, buscar y escuchar nombres que se ofrecen, hay uno que le interesó. ¿Cuál? El de Rolando Zárate. ¿Será? “Puede ser”, se animó un directivo. “Está esperando que lo vuelvan a llamar”, agregó un allegado al delantero de 28 años.

En la búsqueda de variantes para reforzar esa posición, tanto al Kaiser como a los dirigentes les costaba divisar un nueve que se adapte a la economía del club y que tenga la categoría para vestir la camiseta de River. Se ilusionaron con Roque Santa Cruz, pero no se logró una ingeniería financiera para contratar al paraguayo que ya firmó en Blackburn Rovers. Así, entonces, volvieron a pensar en quién podía ser hasta que a un amigo de Passarella le sugirieron los nombres de Sebastián Peratta y Rolando Zárate, y lo sedujo la segunda opción, a pesar de que su última temporada en el fútbol mexicano fue para olvidar.

Después de romper redes con la camiseta de Vélez gracias a su olfato y su excelente pegada en las pelotas paradas se fue a México, donde no pudo prolongar su mejor cualidad. Encima las lesiones lo persiguieron. En un año, en el que pasó por Tigres y por Monterrey, apenas jugó 17 partidos (12 como titular), sumó 891 minutos en cancha y solamente convirtió un gol. Está claro que los antecedentes más frescos del Roly no son los mejores y que lo que lo posiciona como un potable refuerzo es su currículum anterior, el que se hizo en Vélez y varios clubes del exterior, con la perlita de haber vestido en seis oportunidades la camiseta del Real Madrid en el 2000.

Para que la negociación avance, su hermano y representante Sergio deberá conseguir que Vélez le dé el pase libre a cambio de una deuda que los de Liniers tienen con el delantero. A partir de ahí, River estaría dispuesto a acordar un préstamo y complacer a Passarella con un goleador que llega sin gol.

Fuente: Ole.com.ar

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