El dueño de la Boba está ansioso por volver al Millo. Lo motivó el llamado de Simeone y hasta dejó de lado diferencias con los directivos, quienes ayer le entregaron una oferta a su apoderado para que negocie con el Zaragoza.

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FRANCO PREDAZZI  fpredazzi@ole.com.ar

Eeehhh, Cabezón, fenómeno! ¿Y, volvés a River?

—Y…

El hincha no tiene más de 20 años. Ensimismado, enchufado a su MP3, corre por los lagos de Palermo hasta que alza la mirada y la clava en Andrés D’ Alessandro que, sí, de verdad, viene de frente, también al trote. El actual volante del Zaragoza sonríe, deja abierta la puerta y sigue de largo… Embalado. También, a su modo, embobado. Porque en mayo llegará su segundo hijo (ya tiene a Martina, de un año y nueve meses, y ahora espera un varón). Porque River lo espera. Porque Diego Simeone ya lo contactó. Y porque Gustavo Mascardi, su apoderado, recibió ayer un escrito de parte de los directivos para presentar en el Zaragoza, en el que se detalla la oferta formal para que el dueño de La Boba se sume a préstamo por los próximos seis meses: una cifra en euros para obtener la cesión hasta junio y la absorción del elevado sueldo del jugador por dicho lapso.

“Pero no quiero hablar… No puedo. Por ahora, no puedo”, se excusa el zurdo al que el Cholo ya definió como “un conector entre líneas, el que nos daría un plus porque aportaría situaciones de juego diferentes, por resolución y rebeldía”. Lo cierto es que el llamado del flamante técnico de River lo movilizó. Y fuerte. La sensación que le quedó al futbolista de 26 años es que, de concretarse la transferencia, se encontrará con un entrenador que lo banca, una situación muy diferente de la que se le plantea en España. Porque por estas horas, hay perplejidad en Zaragoza: el equipo acumula siete partidos sin victorias en la Liga. Y hasta se pone en duda la continuidad de Víctor Fernández, quien justamente dejó su cargo en la temporada 95/96 luego de no obtener ningún triunfo en ocho encuentros consecutivos. No es un dato menor la mala relación entre el Cabezón y el estratega español. Como tampoco que al casamiento de D’ Alessandro estuvo invitado un tal Diego Simeone…

Claro que el celular de Andrés recibió un llamado previo al del Cholo. Je. Sí, fue Ramón Díaz, el que le dio la titularidad en River luego de que el zurdo ganara el Mundial Sub 20 en 2001. Lo chichoneó, lo tentó. Pero… Ah, a todo esto, ¿qué pasó con aquel “con esta dirigencia no volvería, pasaron cosas que no me gustaron y estoy dolido, porque tenía una excelente relación con (José María) Aguilar y Mario Israel” que el propio Cabezón lanzó hace unos meses, cuando Passarella buscaba enganche? Y, pasó que el deseo es más fuerte. Porque según lo que el jugador les comentó a sus íntimos, lo único que pone en la balanza es su deseo de jugar la Libertadores, de sentirse “en casa” y de darle un marco familiar a la llegada de otro integrante del clan, ya que su hija nació en Inglaterra (cuando él jugaba en Portsmouth) y no quiere repetir esa experiencia. Pero olvidar, no olvida que en 2006, tres años después de haber sido vendido al Wolfsburgo, tuvo que reclamar una deuda cercana a u$s 500 mil y, ante las evasivas de los directivos, terminó acordando una forma de pago no demasiado favorable. De hecho, todavía no lo llamó ningún dirigente. Sólo atendió a Simeone y Mascardi. Uno lo embaló; el otro le dijo que antes del sábado, cuando Andrés debe volar hacia España, se definiría todo. Y a los hinchas les puede dar un bobazo…

Fuente: Ole.com.ar

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