Qué habrá querido hacer Passarella en el primer tiempo, no se sabe. Pero armó un equipo sin fútbol, en el que Belluschi se iba para adentro y nadie se mandaba por afuera, en el que las únicas fórmulas de ataque parecían ser la búsqueda por arriba con pelotazos frontales para los delanteros o que Ortega se iluminara y pudiera eludir a cuatro contrarios. 

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Diego estuvo cerca del gol con dos tiros y el DT lo elogió.

No fue un acierto la rehabilitación de Marco Ruben, que iba contra los centrales siempre quedando en inferioridad y no aguantaba una pelota. Se lo vio sin confianza, como si no le hubiera servido de nada el tiempo que estuvo sin jugar. Y en un campo que, comparado con el nuestro, mejoraba las posibilidades de desarrollar fútbol, River hacía mirar el partido desde el banco a Lima, Buonanotte y Rosales.

Los cambios, era obvio, mejoraron algo el panorama; con Lima el equipo tuvo más la pelota y Buonanotte en apenas dos jugadas al entrar ya hizo más que algunos en todo el partido. Esta fue la movida que más durmió, la que nos podría haber dado el juego que faltó. Pero con el Enano obligado a subirse al tren andando no se completó un buen partido, no se hizo antes una buena lectura de cómo encararlo, y nos volvemos con un mal resultado.

Cierto que nos toca definir en el Monumental, pero 0-0 de visitante es un mal resultado. Con este asunto de los goles dobles, a River no le sirve ningún empate: en cero vamos a penales y con goles se clasifica Arsenal. Al menos, los defensores dieron una buena impresión y la serie está abierta.

Fuente: http://weblogs.clarin.com/river

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