A River le cuesta dar una vuelta
Publicado por River Plate | Tagged as: Copa de la Paz
Passarella y el grueso del plantel quedó varado en Nueva York y recién mañana, tras casi cuatro dÃas, llegarÃa a la Argentina. Un fibrón, please.
FEDERICO ROZENBAUMÂ frozenbaum@ole.com.ar
El plantel sale de Corea. No lo sabÃan, pero se venÃa lo peor…
Y… Entiendo las molestias que genera, pero nosotros no tenemos nada que ver. Y además, están varados en New York, no es Villa Tessei…”.
No hay caso. Desde hace un tiempo, en Núñez se acostumbraron a que si algo puede fallar, falla. Y ahora, literalmente, River no levanta vuelo. Porque como si no tuviera suficiente con haberse quedado afuera de la final de la Copa de la Paz, como si no fueran suficientes las 24 horas de viaje programadas para volver a la Argentina y como si algo le faltara a la misma gira que el Kaiser habÃa definido como una “masacre”, el grueso del plantel sumó un nuevo problema después de aterrizar en New York: American Airlines canceló dos de los vuelos en los que iba a regresar y el arribo a Ezeiza se postergó, como mÃnimo, hasta mañana. Algo que hizo explotar tanto a Passarella como a los jugadores y por lo que un dirigente de peso intentó sacarle dramatismo a una realidad indisimulable: River hoy pierde hasta los aviones…
De movida, se sabÃa que la excursión por Asia no iba a resultar sencilla. No por la amabilidad y la disposición de los organizadores, siempre atentos a remendar cualquier inconveniente (ver Es Chorea…). El tema era el viaje, ya que sin vuelo directo desde Corea a la Argentina y obligados a hacer escala en Estados Unidos, parecÃa una travesÃa… china. Que no presentó problemas al partir de Seúl: La historia se complicó el viernes por la noche, al querer dejar el aeropuerto John Fitzgerald Kennedy. Primero les comunicaron que sólo 13 pasajeros iban a partir en el vuelo 955. Hasta ahà todo bien, ya que estaba pautado que el plantel se dividiera. Por eso los asientos fueron ocupados por Buonanotte, Burzac, Etchemaite, Cardozo, Abelairas, Ojeda, MartÃnez, Bogado, el utilero Pichi Quiroga, el masajista Marcelo Sapienza, el doctor Luis Seveso y los dirigentes Hernán Córdoba y Daniel Besteiro. El problema surgió cuando hubo que asignarle su lugar al resto, que, según los tickets que les habÃan reservado, debÃa abordar un avión de la misma compañÃa. Pero eso nunca ocurrió, ya que el vuelo se habÃa cancelado (la aerolÃnea no quiso dar a conocer el motivo). El percance, obviamente, excedÃa a la bendita Peace Cup y hasta a los propios directivos de River, pero sirvió como combustible para el incipiente fastidio de Passarella. Porque al enterarse de la mala nueva, el entrenador levantó temperatura hasta dejar muy atrás los 38 grados centÃgrados con que amaneció Manhattan. Parado frente al mostrador, de nada sirvió que el Kaiser pidiera soluciones. Por eso, luego de unos minutos de incertidumbre, aceptó ir hasta un hotel de Manhattan a pasar la noche.
Muy molesto y mal dormido, ayer Daniel Alberto se levantó a la misma hora en que la avanzada del plantel aparecÃa por el espigón internacional de Ezeiza. Y al mediodÃa estuvo nuevamente en el aeropuerto. AhÃ, realizó un par de llamados y le confirmaron que a su regreso es casi un hecho que podrá contar con Sixto Peralta, el enganche que él pidió. La noticia lo alegró, aunque su sonrisa se borró definitivamente cuando American Airlines le informó que el vuelo 909, con escala en Miami y destino final en Buenos Aires, también habÃa sido suspendido por problemas técnicos… “¡Es una locura!”, fue lo más livianito que salió de la boca del DT, a quien le aseguraron que apenas se solucionaran los inconvenientes podrÃan volar. Claro, la promesa se hizo eterna y hasta ayer, al cierre de esta edición, el plantel continuaba en el JFK a la espera de poder volar a Miami para, recién hoy a la noche, embarcar hacia Buenos Aires. Por más que lleguen mañana a las 6, el contratiempo alterará la pretemporada, ya que la idea del cuerpo técnico era comenzar mañana mismo con las prácticas. Ahora todo se postergó para el miércoles o el jueves. Porque este regreso es la prueba de que a River le cuesta cada vez más dar una vuelta.
Fuente: Ole.com.ar
