“¿Si puedo ser el enganche de River? Siempre me acuesto pensando en qué lindo sería jugar, pero ya me va a tocar”, dice la joyita Millonaria, al que todos piden.

FRANCO PREDAZZI  fpredazzi@ole.com.ar

“Me hizo bien bajar a Reserva: me venía saliendo todo de diez y me faltaba un golpe”.

Aún no había debutado en Primera y su mural, junto a los de Gallardo y Lux, decoraba una de las paredes exteriores del Monumental. Demasiado, incluso para un pibe talentoso y centrado como Diego Buonanotte. La vorágine lo envolvió. El zurdo escurridizo de 1,61 metro empezó a entrenarse con la Primera, pero enseguida volvió a Reserva. A los 19 años todavía no cambió la voz, y parece que algunas cuestiones de su carrera jamás saldrán del sube y baja. Tras romperla en un amistoso ante la CAI, los hinchas piden que sea el enganche. Passarella no piensa igual: mañana, ante All Boys, habrá un 4-4-2 sin enlace definido. Curtido, el Enano no se marea y avisa que sus mejores respuestas vienen con la pelota.

—¿Dan más ganas de jugar cuando la necesidad es tan grande?

—Si, yo siempre quiero jugar. Ojalá sea un buen año para mí, pero más para River, que lo necesita.

—¿Sentís que éste es tu momento?

—No lo sé, eso lo decide el técnico. Yo me entreno al máximo para esperar la oportunidad y tratar de aprovecharla.

—La gente te tiene fe.

—Sí, pero se habló mucho más de lo que se debía.

—¿Por qué?

—Porque a veces eso me termina perjudicando, quiero demostrar todo de golpe. Así que… Tranquilidad. Es lo que siempre me dice mi viejo: tran-qui-li-dad.

—¿Y estás tranquilo?

—Sí, estoy.

—Y mientras, vas demostrando de a poco…

—Hasta ahora creo que cumplí. Pero esto es largo y hay muchos jugadores de un gran nivel, entre los 11 titulares hay una base, así que yo espero mi turno.

—¿No lo encarás como que debe ser tu torneo?

—No, tiene que ser el torneo de River y nadie más.

—¿No te ilusionás?

—Naaa, la ilusión la tengo, siempre me acuesto pensando en qué lindo sería jugar. Si no, hay que apoyar, entrenar fuerte y no aflojar.

—¿Hablaste con Daniel?

—No, sólo en los entrenamientos… Risas, algún reto, pero nada más. La relación es normal, como con cualquier jugador.

—¿En que notás que creciste en este año?

—Me hizo bien bajar a Reserva. Obvio que no era lo que quería, pero me sirvió para madurar, porque me venían saliendo las cosas… Digamos, todo de diez, y me faltaba un golpe. Que fue duro, pero me sirvió.

—¿Y qué te genera jugar como ante la CAI?

—Y, esa actuación la estaba esperando desde hace mucho. Me tocó en un amistoso y pude cumplir.

—¿Sentís que podés ser el enganche de River?

—Mirá, hay preguntas que no se pueden contestar, que se responden en la cancha. Ahí hay que demostrar. Siempre repito lo mismo: me entreno para tener una oportunidad. Si me la dan, bien, y si no, seguiré… Porque algún día, alguna me va a llegar.

Fuente: Ole.com.ar

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