Falcao volvió a sacar ventaja de su gran potencia aérea y metió otro cabezazo milagroso en el minuto 98. “Sé que el salto es mi fuerte y trato de explotarlo”.

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Vuelva, vuela… El colombiano se suspendió en el aire, dejó abajo a Papa y puso el 3 a 3. 

JORGE LOPEZ  jorgelopez@ole.com.ar

El salto? Estoy con mucha confianza, sé que es una fortaleza mía, y por eso trato de explotarlo…”

Instrumento y ejecutante. Otra vez, como en la noche milagrosa contra Botafogo, Radamel Falcao García aceleró sus pasos, se suspendió en el aire y metió un cabezazo reparador, heroico y sanador, que le devolvió el alma (y un punto) al cuerpo a Passarella, al equipo y a los miles de hinchas que nuevamente lo aplaudieron de pie. “Que haya vuelto a marcar fue una circunstancia, se abrió el arco… Todos aportamos, el equipo había creado situaciones, pero no podíamos convertir…”, se excusó, en consecuencia con su habitual rol de anti-divo. Una postura diferente a la que tuvo el Kaiser, quien le dedicó elogios y hasta volvió a compararlo nada menos que con el ex delantero holandés Marco Van Basten: “Siempre creí en Falcao, es de los que desequilibran con la gambeta. Me hace acordar a Van Basten por cómo juega de espalda, es cabeceador, definidor y tiene unas agallas… Dios lo está ayudando a meter goles. Lo esperamos mucho tiempo porque estuvo lesionado, tal vez por errores nuestros de hacerlo jugar siempre”, reflexionó con cierta autocrítica el entrenador.

¿Porqué Falcao recién saltó a la cancha para el inicio del segundo tiempo? “No fue titular por una cuestión física. Arrastra una molestia en el tobillo, que le mejora con los masajes, pero con continuidad le molesta. Preferimos no arriesgar si no era necesario. Le encontramos la vuelta para llevarlo, porque es un jugador lesionable (sic)”, según el propio técnico.

En ese contexto, el delantero bajó un mensaje optimista de cara a la semana previa al superclásico: “Fuimos a buscarlo en todo momento, nos dispusimos a atacar y nunca renunciamos, aun con el empate. Estamos con una actitud positiva y demostramos carácter”, afirmó antes de irse junto a sus padres, sus hermanos y su novia.

—¿Otro milagro?

—Cuando todo se acababa y pensaban que íbamos a perder, lo pudimos empatar… Fue otra lección de vida: hay que mantener la fe, aun cuando todo se acaba. Seguimos adelante y pudimos empatar. En todo momento tuvimos la ambición de querer ganar el partido…

—Se viene Argentinos, pero, ¿ya piensan en el partido con Boca?

—Nosotros también queremos ganarlo, pero antes está Argentinos, eh.

—¿Y con otro milagro te hacen una estampita?

—Nooo, esperemos que no haya necesidad, je.

Fuente: Ole.com.ar

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