Con la vigencia de un clásico
Publicado por River Plate | Tagged as: Apertura
Belluschi y algo más. Sin tanto rebusque en el esquema, River quebró con volantes profundos y dos puntas fijos.

RÃos aguanta la pelota y a Uglessich. El pibe es chiquito, hábil e insistente. Ayer lo probó.
FERNANDO OTEROÂ fotero@ole.com.ar
En tiempos de resurrección, poco importa la demora en el milagro. Ahora que River parece haber arrancado, el detalle de cuánto le ha llevado tomar el nivel consecuente con los nombres de su plantel supone una referencia incómoda. A este River, confirmación plena del que insinuó identidad firme contra Estudiantes y Newell’s, hay que celebrarlo por vigencia de la tradición. Sencillo, Passarella movió piezas con el propósito de la distribución de esfuerzos. Su esquema clásico tuvo la eficacia que no alcanzó el puzzle de La Volpe. Y a sus hombres influyentes les sobró la saludable rebelión que faltó en un Vélez que obedeció el dogma de su entrenador, que a cada paso se afirma en la idea de morir con las botas puestas de su convicción.
Es probable que un hombre haya desbaratado esquemas y, con eso, cancelado los análisis sobre el desarrollo. Belluschi respondió las plegarias desatendidas durante más de un semestre. Pero el volante fue más que un muchacho en estado de gracia, capaz de maravillas en la definición. Asistió en un par de goles —se involucró en la administración del juego antes que el Mumo Peralta—, rompió con el prejucio que invita a no rematar de lejos y supo controlar los movimientos de un rival que gusta expandirse a los costados (2-0, persiguió a Ocampo, lo ahogó y se lo entregó mansito a Villagra). River hizo el hilván desde Belluschi, pero el carretel también se nutrió con la destreza de Fernández en manejo y su sagacidad para penetrar en el momento indicado. Otros pibes, RÃos y Antonio, confirmaron que River se ha enderezado al extremo de eludir las ausencias de peso como motor de la nostalgia.
Vélez descubrió noticias del ayer: River deja un campo generoso entre Ahumada y los centrales. Es más, dejó la firme impresión de que si su apuesta de ataque no se hubiese agotado en un cuarto de hora, podrÃa haber exigido a Ojeda como en el comienzo. Pero el cabezazo del Toti RÃos que el 1, notable, manoteó, fue una vez y para siempre… La Volpe sorprende menos por su pasión de croupier que acomoda fichas en el paño verde que por la insistencia en un sistema que genera una paradoja. ¿Por qué, con tanta población de volantes, los avances terminan por abastecer a Silva de pelotazos? ¿Acaso, en posesión de pelota, no deben asumir el mandato de abandonar posiciones en el medio? La endeblez que Vélez sufre de visitante no es asunto de “mÃstica”, como diagnosticó Bigotón. Es más, una semana atrás, el 2-0 a San Lorenzo apenas maquilló imperfecciones.
Vélez fue medida de evaluación. A River le cabe la única responsabilidad de haberlo transformado en un asunto diminuto.
Fuente: Ole.com.ar
