RIVER 3 - ALL BOYS 2: AMISTOSO

Hay banda ancha: el Millo lastimó al Albo con una conexión limpia y efectiva entre Ponzio, Belluschi y Rosales. Y se viene Newell’s…

FRANCO PREDAZZI  fpredazzi@ole.com.ar

A ocho días del debut, Belluschi fue otra vez eje de circulación en el 4-4-2. A River le faltó más peso por la banda izquierda.

Pedirle equilibrio a este River, esa dificultosa combinación de solidez, orden, distribución y contundencia, suena a sobreexigencia con sólo repasar los antecedentes que gran parte de estos jugadores entregaron en el semestre pasado. Con algún retoque posicional, pero las mismas armas, al menos en el amistoso frente a All Boys el equipo empezó a enderezarse. Desde el viernes, la pelota rueda en serio para el resto, mientras que ante un rival que está dos categorías por debajo, River inclina la cancha. ¿Para adelante? No tanto, más que nada hacia la derecha…

Son justamente tres ex Newell’s, rival que asoma, los que se conectan y desequilibran al interesante equipo de Floresta. Leo Ponzio, todoterreno corrido al lateral debido a la suspensión de Ferrari, impone presencia y prestigio: corta y pasa, se asocia a los volantes y termina de extremo, con un centro-gol que iba para su amigo Mauro Rosales pero que termina metiendo Madeo en contra. En el medio, de esa jugada puntual y como nexo entre el delantero y el ¿volante?, fluye Fernando Belluschi. Como antes, pero el antes de hace ocho meses, no la última versión desdibujada: precisión, conexión, técnica para meter con tres dedos la estocada que gesta el 1-0, clase para picarle la pelota a Mauro y dejarlo solito para el 2-0, intuición al asistir a Marco Ruben en el gol del triunfo. Como volante derecho, aunque con libertad condicional para moverse a piacere en ataque, el Pelado se hizo eje del juego. Le dio aire y campo a Ponzio para proyectarse (¡subió más que Villagra!) y encontró los huecos para Rosales.

El interesante desorden ofensivo de River, con rotación permanente de Augusto (arrancó de doble cinco, fue por derecha e izquierda) y Burzac (recostado sobre el sector zurdo, metió diagonales para terminar de 10), vale como intención para aprovechar la versatilidad de las individualidades. Pero requiere taller, aceite y pulido. Porque falta precisión, primero, y como consecuencia inmediata, profundidad. Esta vez, ni siquiera el ingreso de Buonanotte aportó esa chispa que encienda la máquina. Atrás, cuidadito: dos cabezazos generaron el descuento de All Boys y una contra bien manejada (dolió la espalda de Ponzio) terminó en el 2-2 parcial.

Pero hay síntomas. Ruben gritó y en el apuro surgió un Ojeda intuitivo, lúcido: dos ex Central les dieron una mano (la derecha, obvio) a tres ex Newell’s.

Fuente: Ole.com.ar

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